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¿A quién llamas cuando tienes un mal día? ¿O con quién quieres compartir tus buenas noticias?
Las relaciones son importantes en la vida. Pueden darte alegría y consuelo.
Pero a veces ciertas personas nos hacen sentir ansiosas o mal con nosotras mismas. Y aun así creemos que debemos estar cerca de ellas porque son familia, porque han estado mucho tiempo en nuestra vida o porque “hay que ser amables con todos”.
La verdad es que tú tienes la responsabilidad de decidir quién está en tu vida y qué tan cerca llega a ti. Eso se llama tener sabiduría o poner límites. No todas las personas deben tener acceso a lo más preciado de tu corazón.
Entendiendo tus círculos
Imagina tus relaciones como un blanco con círculos. Tú estás en el centro y la gente de tu vida está en los distintos círculos según lo cerca que estén de ti.
- Círculo exterior — Conocidos: personas que conoces e interactúas, como vecinos o compañeros de trabajo. Hay cordialidad, pero no compartes detalles personales.
- Círculo medio — Buenos amigos y familia: personas a las que quieres y disfrutas ver. Confías en ellas hasta cierto punto, pero no les cuentas todo.
- Círculo interior — Los más cercanos: quienes más confías porque se lo han ganado con el tiempo. Con ellas puedes ser tú misma, abrir tu corazón y saber que te apoyarán. Son personas seguras.
Actividad: dibuja tus círculos de confianza
Escribe los nombres de las personas de tu vida en el círculo que les corresponda.
Este mapa es solo para ti. A medida que tus relaciones cambien, puedes mover personas de un círculo a otro, más cerca o más lejos, sin necesidad de compartirlo. Te ayudará a mantenerte segura y apoyada.
Una vez, una de mis amigas más cercanas, de mi círculo interior, traicionó a mi mejor amiga y a toda su familia. ¡Fue horrible! Cuando dije algo, también se volvió contra mí. Decidí moverla de mi círculo interior al círculo exterior.
La perdoné, pero eso no significa que tuviera que volver a ser la amiga íntima de antes. Ella había elegido, con sus actos, alejarse de ese lugar en mi vida.
Si decir “no” a algunas personas y “sí” a otras es difícil para ti (como lo fue para mí), busca una “mentora de amistad”. Alguien que conozcas que sea buena con las relaciones. Pregúntale. Aprende cómo maneja los problemas o cómo dice que no de una forma amable.
Cuando aprendemos a vivir con límites sanos y personas seguras en nuestro círculo interior, nos honramos a nosotras mismas. Mereces sentirte segura, valorada y amada. Usa sabiduría. Como dice Proverbios 4:23: “Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida.”
